Entre la sobrevivencia y esperanza: “Una historia de fatalidad y valor que no concluye”

Era el mes de mayo cuando en el Proyecto Ayninakuna se recibió una llamada desde el Centro de Recuperación Nutricional “Albina Patiño” anunciando que ya está en camino la ambulancia que trae una paciente, la pequeña Zulma.

Con particular preocupación la Lic. Carolina Cruz, del centro Albina Patiño, dice que la bebé Zulma vive una situación de vulnerabilidad, extrema pobreza y una malformación que debe ser tratado por nuestro Proyecto. Esta es la historia de la bebé Zulma obligadamente vinculada a la de su madre Nora.

Sobrevivencia de la Joven madre

Nora, es una madre de 19 años de edad con 3 hijos, solo habla y entiende el idioma originario de sus padres, el quichua.

La comunidad campesina donde vive está en el Municipio de Vacas, comunidad denominada “Jatun Pampa” distante a poco más 100 km del centro de la ciudad de Cochabamba – Bolivia. No hay agua potable y la fuente más cercana del líquido elemento esta a 2 horas de camino a pie acompañados de burros de carga para traer agua; no cuenta con servicios básicos.

Vive en la precaria casa de sus abuelos, junto a sus padres quienes la ayudan con algo de alimento y techo para subsistir; sin embargo, a cambio Nora debe cuidar a sus seis hermanos menores porque al ser la hija mayor, sus padres se dedican a la agricultura y le encargan el cuidado de sus hermanos, a ello se suma sus 3 hijos, está prácticamente prisionera y sin oportunidades.

Nora fue víctima de una violación sexual en su adolescencia, producto de ello nació su hija mayor, crimen que no logró hallar al agresor y fue el primer paso de la “Nube negra” que oscureció las aspiraciones que todo adolescente tiene. Tiempo después formalizó una relación con un joven comunario de la zona con quien tuvo mellizos un niño y una niña, una de ellas es Zulma.

Para profundizar el drama humano que Nora creyó estar superando, una de los mellizos nació con malformación, fisura de labio y paladar severo. Su joven esposo no pudo superar la impresión de la malformación y decidió huir con rumbo desconocido y dejar en total abandono a su familia.

Al sentirse abandonada por el padre de sus mellizos, Nora estuvo a punto de dejarse morir, someterse al cuidado de 9 niños, como si arrastrara una penitencia muy pesada en sus escasos años de vida, como narra la Lic. Carolina Cruz de Centro de recuperación nutricional Albina Patiño.

“Cuando entró por primera vez al Centro, ella estaba muy afectada emocionalmente, con una autoestima muy baja, con problemas e inclusive en una primera etapa viéndola a la niña con su labio fisurado, la mamá pensaba que tal vez no se iba a mejorar. No tenía muchas esperanzas”, contó la enfermera Cruz.

Esperanza de vida para la bebé

El mes de mayo brilló el sol con más fuerza para Nora porque una licenciada del municipio de Vacas decidió hacer esfuerzos, más allá de lo que su función exige, para referir a la bebé hasta la ciudad de Cochabamba, pese a las precarias condiciones en las que trabajan los centros de salud.

La joven madre no pudo dar los cuidados y nutrición necesarias por su condición de extrema pobreza, hasta que se activó el sistema de Referencia y Contrareferencia haciendo posible que la Bebé Zulma sea tratada por el Centro de recuperación nutricional y atendida por el Proyecto Ayninakuna.

“Llegó con una desnutrición de tercer grado, actualmente son como 5 meses que ya está en el Centro y hemos decidido esperar todo ese tiempo para que la niña sea intervenida quirúrgicamente y pueda irse a su casa sana, no solo recuperada nutricionalmente, sino también con la cirugía realizada”, manifestó.

El mes de septiembre Ayninakuna realizó la primera cirugía de labio y paladar a Zulma, hizo la entrega de Leche maternizada Nestogeno para la etapa post operatorio y así mantener el buen estado en nutricional alcanzado por el Centro nutricional hasta la primera cirugía y esté lista para la segunda cirugía de Paladar.

“Mi hijita va a estar bien y ahora me he dado cuenta que debo preocuparme más por mis hijos que por los hijos de mi mama, porque mi mama no se va a preocupar por mis hijos”, dijo Nora con una expresión de alegría al ver a su hija después de varios meses y con la primera cirugía de labio y paladar.

La responsable del Proyecto Ayninakuna, Lic. Julieta Villca, aseguró que es una satisfacción ver cómo la madre y la niña se han recuperado emocionalmente y llena de alegría ver como se contribuye al presente y futuro de la niña Zulma.

“La madre solo habla quechua, le es difícil movilizarse por sí sola en la ciudad, le da miedo la ciudad; es por eso, que se ha coordinado con el Centro de recuperación para que la traigan y la vuelvan a referir a Vacas; también se está pidiendo que la defensoría actúe de oficio para la búsqueda del padre de la paciente para que contribuya con la crianza de los niños”, aseveró Villca.

Zulma es una bebé que irradia en sus ojos esperanza, fuerza, ganas de vivir y sobre todo: Ahora cuenta con una sonrisa que la ha convertido en la mimada de Ayninakuna

El financiar al 100% todos los costos de recuperación de Zulma y por ende de la madre Nora, se da gracias a la solidaridad y compromiso de algunos miembros de la asociación de padres quienes participaron activamente de la actividad de recaudo de fondos en 15 de septiembre, evento que permitió en esta oportunidad a wawas como Zulma, recibir a atención especializada, de calidad.

Gracias al equipo Humano de Ayninakuna se puede cambiar la vida de la pequeña, este no es el final del tratamiento puesto que tenemos todavía un camino por recorrer, con paso firme en la inclusión y prevención de una discapacidad.

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